LATIGAZO CERVICAL

Introducción al latigazo cervical y anatomía del cuello

La zona del cuerpo humano que tiene mayor movimiento, cantidad de articulaciones y músculos profundos, es la columna cervical, y consta de siete vértebras en total. Cada una de las vértebras, dispone de diez puntos de articulación, ocho de los cuales son tan pequeños que las técnicas de diagnóstico habitual pueden resultar insuficientes para visualizarlos.
Del mismo modo, existen múltiples estructuras musculares y ligamentos que se pueden lesionar y con los estudios que disponemos en las urgencias y en los consultorios de seguimiento pueden pasar completamente inadvertidas.
Por lo tanto, es muy común encontrar exámenes que no revelen daño alguno en articulaciones, músculos y ligamentos ante la persistencia de dolor, muchas veces limitante.
Dada la fragilidad e inestabilidad del cuello humano, lugar donde encontramos las mencionadas vértebras cervicales, es también la zona más vulnerable en los accidentes de tránsito.
La zona cervical se afecta especialmente cuando el accidente produce un movimiento de extensión y flexión brusca inesperada, inducidos por una fuerza de aceleración/desaceleración. Esta situación se denomina “latigazo cervical”, y se produce tanto en los accidentes por alcance (llámese así cuando el choque es por detrás), como cuando el choque es lateral o frontal.

Multitud de los lesionados que sufren dolor persistente tras un esguince cervical, tienen la sensación de no ser escuchados, ya que se pone en duda su credibilidad ante la negatividad en los resultados de las pruebas.

En ese momento, nos encontramos en un punto tremendamente conflictivo, ya que la legislación actual (ley 35/2015) exige al lesionado un informe médico concluyente que demuestre la existencia de secuelas con pruebas complementarias que lo justifiquen.

¿Qué es el latigazo cervical?

Como decíamos, el “latigazo cervical” corresponde al mecanismo de producción del daño, es decir una hiperextensión seguida de una flexión brusca e inesperada de la cabeza inducida por la fuerza de aceleración/desaceleración de un choque.

Muchos médicos denominan “Síndrome de latigazo cervical” al conjunto de síntomas (tales como: cervicalgia, dolor muscular, limitación de los movimientos del cuello y mareos que se asocian y acompañan al lesionado que ha sufrido un choque trasero o frontal. Se pueden ver afectados todos los pasajeros del vehículo en el momento del accidente.

Es importante recordar que la cervicalgia es un síntoma, no es un diagnóstico. Se refiere a que el lesionado tiene dolor del cuello.

El esguince cervical, (también conocido como contusión cervical, distensión cervical, latigazo cervical, síndrome cervical postraumático) es consecuencia de la pérdida transitoria del contacto articular en el momento de la colisión; es decir, del desplazamiento de las estructuras que sostienen el cuello (articulaciones intervertebrales, ligamentos y músculos), como consecuencia de una velocidad inercial (movimiento) que se produce con el impacto, y que se proyecta llegando hasta el cuello y la cabeza inesperadamente. Tras perder el contacto articular, las estructuras regresan a su posición normal, y es ese desplazamiento el que produce el daño y los mencionados síntomas.

Un esguince de mayor intensidad puede producir la subluxación, que es la pérdida mantenida del contacto articular.

Frecuencia

El latigazo cervical se constituye en el mundo, como la causa más frecuente de lesiones derivadas de accidentes.

 

En este momento en España, se observa entre el 55 y 70 % de todos los accidentes de tránsito.

Clasificación

Existen varias clasificaciones para definir la intensidad del esguince cervical en urgencias, como por ejemplo las escalas de Barcelona y Québec. Sin embargo, la escala de Foreman y Croft es la que más se utiliza:

  • Tipo I. Aparición de dolor, y a veces, contractura.

  • Tipo II. Al signo y signo y síntoma del Tipo I se añade la limitación de movilidad del cuello.

  • Tipo III. A los signos y síntomas del Tipo II se le suman la afectación neurológica derivada de las alteraciones de las raíces nerviosas.

Agravantes

Además de la intensidad del impacto, se describen situaciones que pueden agravar las lesiones por latigazo cervical en el momento del accidente, como:

  • Daño en la traviesa del coche (estructura).

  • Apertura de Airbags.

  • Daño en los asientos del coche.

  • Tener la cabeza rotada.

  • Cabeza flexionada dorsalmente (hacia atrás).

  • Cabeza flexionada ventralmente (haca adelante).

  • Cabeza con inclinación lateral.

Síntomas

Los síntomas que se observan más frecuentemente dependiendo de la gravedad.

  • Limitación de la movilidad del cuello

  • Dolor y tensión en la musculatura del cuello

  • Dolor que se proyecta hacia los hombros y brazos

  • Cefalea

  • Dolor cervical y dorsal

  • Dolor lumbar

  • Visión borrosa

  • Visión doble

  • Ruidos en los oídos, acúfenos

  • Mareos, inestabilidad

  • Dolor en la mandíbula (Articulación témporomandibular)

  • Voz ronca

  • Problemas de deglución (para tragar)

  • Estrés, ansiedad postraumáticos, fobias

  • Síndrome del desfiladero (incapacidad para mantener los brazos en alto por adormecimiento)

  • Neuralgia de Arnold (cefalea por atrapamiento del nervio occipital).

Diagnóstico

El diagnóstico es clínico en la mayoría de los casos, es decir basado en el examen médico manual. Las pruebas de imagen que se utilizan en el momento de la urgencia son para descartar presentaciones graves tales como las luxaciones o las fracturas.

Está demostrado que los hallazgos en la radiografía de lo que llamamos “pérdida de la lordosis, rectificación cervical e inversión de la lordosis”, se puede observar en población sana, no encontrándose diferencias de prevalencia entre los sanos y los lesionados, atribuyendo estos hallazgos a variaciones normales de la columna cervical. Asimismo, no existe correlación con los grados de esguince cervical I – II propuestos por el grupo de trabajo de Québec (Referente mayoritario).

La resonancia magnética cervical, se solicita casi siempre al final del tratamiento en un lesionado con evolución tórpida. Los resultados casi siempre son normales, ya que las lesiones son muy pequeñas para ser detectadas; y en el momento que habitualmente se realizan, ya están curadas, habiendo desaparecido cualquier rastro de ellas.

Es en este punto donde cobran especial interés las pruebas de Biomecánica. Estas pruebas, son ideales en el análisis de la movilidad cervical para valorar la intensidad de las secuelas al final del proceso, y permiten contar con un informe escrito, gráfico y objetivo que reflejará con mucha precisión la valoración de estas.

En un estudio reciente del Instituto de Medicina Legal de Valencia, se ha observado que tras la prueba Biomecánica cervical el 27 % de los lesionados que tienen una alteración verdadera. En estos se vería incrementada la puntuación de secuelas.

La biomecánica tiene una fiabilidad importante para el diagnóstico de simulación o exageración de síntomas, por lo que al demostrarse patrones de colaboración (no simulación) en los verdaderos lesionados, el examen adquiere más relevancia diagnóstica.

La prueba se realiza en 30 minutos, valorando movimientos de repetición de los movimientos activos de rotación, flexión, extensión y flexión lateral de la columna cervical que se registran con un sistema de sensores de movimiento. Asimismo, al final se realiza una prueba de coherencia para confirmar los hallazgos.

El resultado revela el porcentaje (%) de limitación del arco de movimiento cervical, utilizando como referencia poblaciones de edad y sexo representativas obtenidas y valoradas por el Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV).

La limitación de la función de movimiento será proporcional a la puntuación que se le debe otorgar por secuela.

Tratamiento

El tratamiento es la rehabilitación, especialmente con terapias manuales para decontracturar y liberar estructuras. La intensidad de la rehabilitación debe ser de al menos tres veces por semana.

Los analgésicos y relajantes musculares ayudan especialmente en los primeros momentos y en los que no soportan rehabilitación.

El collarín cervical blando (cada vez menos utilizado), es útil generalmente 3 o 4 días tras el accidente.

Secuelas

Las secuelas del esguince cervical son en la mayoría de los casos de grados I y II (traumatismos menores de la columna vertebral), y son de tres tipos:

  1. Algias cronificadas: dolor persistente de más de 6 meses de duración.

  2. Limitación de los arcos de movilidad cervical por contracturas musculares.

  3. Síndrome cervical asociado, es decir: mareos, hormigueo en miembros superiores y cefalea (dolor de cabeza).

Tenemos que considerar agravación de artrosis preexistente especialmente en los casos en que el lesionado continúa con dolor y limitación de los arcos de movimiento y las pruebas de imágenes revelen una enfermedad degenerativa tanto en los discos como en las vértebras y no hubiera antecedentes de cervicalgia crónica previa.

Para lesiones de mayor gravedad, las secuelas pueden incluir otros problemas derivados.

Tiempo de recuperación

La mayoría de los casos consecuencia de un traumatismo menor de la columna vertebral, se deberían recuperar en 40 o 60 días de acuerdo con las guías publicadas, y recuperarse sin secuelas. Muchos de estos días corresponden a baja laboral.

En nuestra experiencia vemos que este tiempo es variable y cada caso debe ser individualizado.

¿Más información? Contáctanos

Dr. Patrón 2019©

telf: 936 190 384  ·  mail: perito@drpatron.com

Aviso Legal y Política de Privacidad · Política e información sobre las cookies